martes, enero 13, 2009

El arte de trabajar

No considero haber alcanzado, en mi arte, en el arte en que trabajo, el perfecto dominio de una técnica que me haya hecho realmente notorio, pues atrapado bajo la mecánica tiranía del diarismo, obligado a trabajar a un ritmo fatigante, perseguido por el tiempo, juzgo que mis trabajos están faltos de esa consistencia que conduce a detenida observación, que invita al análisis y cautiva la atención.
Ernesto García Cabral.

Últimamente he sentido esto en lo que me dedico, programacion, y es que considero que sigue siendo un arte esto de programar, más cuando te ha tocado mantener una aplicación que tenga unos 7 años de haberse hecho, cuando la tecnología con la que se hizo no había avanzado tanto, no había buenas prácticas, etc, etc. Es ahi cuando el trabajo se convierte en arte, y cuando hay presiones de trabajo el arte, pues ni que hablar.

Y cuando empiezas un nuevo lienzo, te das cuenta de que las primeras pinceladas siempre son burdas, siempre resultan feas, pero esto es porque no se ha practicado la técnica, no en la dirección correcta, no dirigida, no orientada. Y cuando estas en la direccion correcta, cuando piensas que el arte esta mejorando, cuando las pinceladas son más finas, entra la presión del trabajo, y todo el ciclo empieza de nuevo.

Y es por esto que empiezo con la reflexión de un grande en la caricatura, en la técnica del dibujo, maestro en interpretar su época, entonces, ¿cuándo alguien sabe que a alcanzado esa etapa en lo que todo lo que hace es arte, en lo que todo lo que hace va bien?. Ha de ser más difícil ser tan reflexivo y darse cuenta de que siempre hace falta dominar la tecnica, siempre se debe tener esa consistencia de dominar algo, de alcanzar una perfección, de tener un método.



Nota:
No se de donde proviene la cita, ni si es del chango, aunque es muy probable.
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